15/1/09

la ASC desde que Educación la planteamos

Para saber si la educación puede ser una ciencia social critica o no, primero tenemos que conocer y entender los supuestos filosóficos en los que se basa el filosofo ingles Peters. Éste habla de la educación “clásica”que se denomina así porque tiene sus orígenes en Grecia donde entendían la educación como enseñanza- aprendizaje que conduce al enriquecimiento de la mente racional. Según Peters el desarrollo de la autonomía racional es una aspiración básica de la Educación y la entiende como la libertad de determinar racionalmente las propias creencias y acciones de uno, lo que le da a la persona libertad sobre cualquier influencia social o cultural que pueda tener trabas al desarrollo del pensamiento racional autónomo.

Así pues, la educación tiene que potenciar las formas racionales de pensamiento y hacernos conscientes de nosotros mismos en el mundo en que vivimos, para así trasformarnos y poder también trasformar el contexto en el que vivimos.

Para Habermas el problema de que la razón se haya convertido en un instrumento de persecución de fines establecidos ha sido el logro de las ciencias naturales llamado cientificismo y por el cual la ciencia es lo que vale (es saber) , en vez de que el saber o la epistemología cree o produzca la ciencia. Por este cientificismo las ciencias sociales se han convertido en ciencias sin valores que requieren de metodología y pericia técnicas. Esto provoca que la gente no confíe en sus capacidades racionales para evaluar sus propias acciones y la imagen de la sociedad es un mundo incontrolable.

Para cambiar esto, existen tras formas legitimas de investigación científica. Cada una de ellas sigue un modelo epistemológico y se orientan a diferentes necesidades humanas. Uno de ellos,interés critico, deriva de un deseo por liberarse de las influencias que actúan sobre la razón humana.

Así, podemos afirmar que las aspiraciones del interés critico dan lugar a la autonomía racional que es una de las aspiraciones de la educación clásica y por lo tanto que la educación puede ser una ciencia social critica a través del interés critico.

La ASC y el Estado de Bienestar.

Históricamente, la animación sociocultural tiene unos antecedentes, instituciones y movimientos que reproducen cultura y las que producen cultura. Esta diferenciación se hace en base a la finalidad que perseguían.

El verdadero origen de la que es hoy la ASC se sitúa en los años 60. El paso de lo rural a lo urbano, donde la industrialización es el eje de la sociedad, la sociedad moderna. Esto supone unas estructuras más complejas, entre otras surge el rol del trabajador y con ello la regulación del tiempo de trabajo y a su vez un tiempo estandarizado de ocio. Este tiempo tiene que quedar cubierto con programas de ASC.

Estamos en una época de Estado de Bienestar y como consigue ganancias a través de la industrialización, éste puede regular el crecimiento económico y lo distribuye en recursos sociales de la manera más justa. Con lo cual la ASC nace vinculada al ocio y las políticas privadas.

Al estar vinculado a unas políticas sociales determinadas, no sólo se da importancia a la participación y el desarrollo de la persona, se enmarca la actuación del animador. Tendremos que sabe entonces, a que políticas sociales nos queremos aliar, siempre y cuando vayan a favor del desarrollo humano para cubrir necesidades como: libertad, igualdad y desarrollo personal.

Cuando llega la crisis del Estado de Bienestar el dinero deja de ser utilizado en proyectos sociales, por lo que las empresas privadas son las que pasan a cubrir las necesidades. Esto supone que el Estado deja de ser creador de ASC a pasar a ser consumidor de la misma lo que complica la situación: menos dinero y menos implicación. Al final lo que sucede es que sólo se cubren las necesidades asistenciales.

El papel del animador en este sentido tiene que ir dirigido a trasformar el proyecto de necesidad asistencial en un proyecto también para el desarrollo humano.