15/1/09

La ASC y el Estado de Bienestar.

Históricamente, la animación sociocultural tiene unos antecedentes, instituciones y movimientos que reproducen cultura y las que producen cultura. Esta diferenciación se hace en base a la finalidad que perseguían.

El verdadero origen de la que es hoy la ASC se sitúa en los años 60. El paso de lo rural a lo urbano, donde la industrialización es el eje de la sociedad, la sociedad moderna. Esto supone unas estructuras más complejas, entre otras surge el rol del trabajador y con ello la regulación del tiempo de trabajo y a su vez un tiempo estandarizado de ocio. Este tiempo tiene que quedar cubierto con programas de ASC.

Estamos en una época de Estado de Bienestar y como consigue ganancias a través de la industrialización, éste puede regular el crecimiento económico y lo distribuye en recursos sociales de la manera más justa. Con lo cual la ASC nace vinculada al ocio y las políticas privadas.

Al estar vinculado a unas políticas sociales determinadas, no sólo se da importancia a la participación y el desarrollo de la persona, se enmarca la actuación del animador. Tendremos que sabe entonces, a que políticas sociales nos queremos aliar, siempre y cuando vayan a favor del desarrollo humano para cubrir necesidades como: libertad, igualdad y desarrollo personal.

Cuando llega la crisis del Estado de Bienestar el dinero deja de ser utilizado en proyectos sociales, por lo que las empresas privadas son las que pasan a cubrir las necesidades. Esto supone que el Estado deja de ser creador de ASC a pasar a ser consumidor de la misma lo que complica la situación: menos dinero y menos implicación. Al final lo que sucede es que sólo se cubren las necesidades asistenciales.

El papel del animador en este sentido tiene que ir dirigido a trasformar el proyecto de necesidad asistencial en un proyecto también para el desarrollo humano.

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